CORDOBA

Entre los mayores tesoros que guarda el arte arábigo-andaluz está, sin duda, la Mezquita de Córdoba. Ampliada sucesivamente por iniciativa de cuatro gobernantes omeyas, este recinto de columnas creado para la oración y para el deleite es, sin duda, único en el mundo islámico y en el cristiano.

En la fotografía, la puerta de acceso al patio de la mezquita.

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Alminar, o minarete, de la antigua mezquita, reconvertido en campanario de la catedral que se encuentra en su interior, visto desde el patio.

Imagen del interior de la mezquita en la Ampliación de Almanzor.

Imagen del interior de la mezquita.

En esta imagen puede apreciarse uno de los elementos más típicos de todas las mezquitas antiguas: la variedad de estilos y colores de las columnas, debido a la reutilización de las columnas de edificaciones romanas próximas al lugar de la construcción.

La ampliación de al-Hakam II.

En la década de los sesenta del siglo X, al-Hakam II (961-976) realiza la ampliación más importante de la Mezquita de Córdoba, la más cantada por cronistas y poetas. A él debemos la construcción de la zona más rica, e internacionalmente conocida, de la aljama cordobesa. Seguramente no exageraremos al afirmar que al entrar en esta parte del edificio contemplaremos las imágenes más famosas de la arquitectura medieval española, sólo comparables a las que nos ofrecerá cuatro siglos más tarde la Alhambra de Granada y en especial su Patio de los Leones.

La Mezquita de Córdoba se convirtió en el siglo X en el santuario más importante del Islam Occidental, no sólo desde el punto de vista religioso sino también artístico. Era la referencia, el modelo de todas las demás mezquitas aljamas de al-Andalus, y llegaba también su influencia a las del Norte de áfrica. Por el hecho de haber sido fundada por ´Abd al-Rahman I el Inmigrado, tenía un valor especial entre los omeyas andalusíes.

Cuando hoy nos introducimos en la Mezquita de Córdoba contemplamos doce siglos de arquitectura que transcurren entre la etapa inicial de ´Abd al-Rahman I en el siglo VIII, la reconversión del edificio en iglesia tras la conquista de la ciudad por Fernando III en 1236, las obras de las dos catedrales y múltiples capillas erigidas en su interior, y los trabajos de restauración y recuperación realizados entre los siglos XIX y XX.

GRANADA

Palacio de Comares. La imagen muestra el palacio visto desde el Patio de los Arrayanes.

El Cuarto o Palacio de Comares constituía la residencia oficial del monarca, y está compuesto por un conjunto de dependencias agrupadas en torno al Patio de los Arrayanes, con galerías porticadas en los extremos, situándose al norte la Sala de la Barca y la Sala de los Embajadores, que ocupa el interior de la Torre de Comares, desde donde se domina el valle del Darro

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Palacio de Comares.

Yusuf I quiso que la decoración de su residencia oficial dejara maravillado al visitante, por lo que ordenó que se construyera y adornara de manera exquisita, aunque probablemente no viese terminada esta obra, ya que diversas inscripciones atribuyen su autoría a su hijo Mohamed V, que terminó su obra, el cual además, construyó una fachada a lado sur del Patio del Cuarto Dorado.

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El autor solo, en el patio de los leones

Por sorprendente que parezca, disfruté en solitario de la belleza de la Alambra, ajeno a las aglutinaciones de gente que habitualmente la visita. El truco: ir en invierno y a primera hora de la mañana de un día laboral. Si el tiempo no acompaña, puede hacer frío y la nebrina ocultar los colores que el sol arranca, por el contra, la paz y quietud del ambiente nos hará disfrutar de una visita sea siempre recordada.

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Quizás sea el patio de los Leones el lugar más conocido de la Alhambra. Su nombre procede de los doce leones surtidores de la fuente que ocupa el centro del patio, leones sobre los que descansa la gran taza de forma dodecagonal y que la rodean.

Presenta unos canales de mármol blanco que parten del interior de los pabellones y bajo los cenadores, que confluyen en la fuente central en forma de cruz. En los extremos de los canales existen unos surtidores que proveen de agua a la fuente central.

Mandado construir por Mohamed V, su planta es rectangular, y está rodeado por una galería, a modo de claustro cristiano, sostenida por 124 columnas de mármol blanco que presentan en su parte superior multitud de anillos, y sostienen capiteles cúbicos y grandes ábacos. Bajo el friso de madera tallada corren arcos de yeso peraltado, menos los de los pabellones y extremos de los lados más largos de la galería. Estos arcos comunican el patio con la Sala de los Abencerrajes y con la Sala de Dos Hermanas. En el centro de cada una de las galerías cortas se encuentran los pabellones, que avanzan sobre el patio, de planta cuadrada, y recubiertos de cúpulas semiesféricas de madera en su interior.

La Alcazaba es, junto con Torres Bermejas, la parte más antigua de la Alhambra. Se piensa que antes de su construcción existieron edificaciones en la misma zona. La primera noticia que tenemos de la existencia de la Alcazaba granadina data del siglo IX, en el que se supone que fue construida por Sawwar ben Hamdun durante la lucha entre árabes y muladíes.

El conjunto actual se lo debemos a Mohamed I, quien amuralló el anterior castillo, levantó las defensas y tres nuevas torres (la Quebrada, la del Homenaje y la de la Vela), con lo que convirtió a la Alcazaba en una auténtica fortaleza.

El origen del Palacio de Carlos V se debió a la necesidad de un lugar que reuniese todas las comodidades de la época para el emperador y su familia, ya que el Alcázar, que era su residencia de verano, no cubría sus necesidades.

El arquitecto encargado de la obra fue Pedro Machuca, un enamorado del renacimiento de acreditada experiencia. La construcción del palacio comenzó en 1527 y finalizó en 1957. La construcción pasó por varias etapas, falta de fondos, sublevaciones que pararon las obras, etcétera. Los techos llegaron a hundirse por abandono.

En su interior, llama la atención que en lugar de estar construido con piedra, el material utilizado sea la argamasa, que hace patente la falta de recursos financieros para su construcción.

El GeneralifeSe construyó a mediados del s. XIII, y según reza una inscripción de 1319, el rey Abu I-Walid Isma'il lo redecoró, en época anterior a la construcción de Palacio de Comares. A pesar de su proximidad a la Alhambra y de su estrecha relación entre ambos conjuntos, se consideraba fuera de la ciudad, incluso estalló una rebelión en la Alhambra contra Mohamed V mientras éste se encontraba en el Generalife.

En la actualidad, el Generalife está formado por dos conjuntos de edificaciones, conectados por el Patio de la Acequia.

OLITE

Durante el reinado de Sancho VII "el Fuerte" (finales del s.XII, inicios del s.XIII) se construyó en Olite un primer castillo sobre un núcleo de época romana. Posteriormente fue mejorándose por Teobaldo I y Teobaldo II, constituyendo un primer recinto conocido como Palacio Viejo.

Las obras de ampliación que dieron lugar al recinto que hoy conocemos, se realizaron durante el reinado de Carlos III "el Noble", a partir de 1399. La edificación de este Palacio Nuevo se afrontó sin ningún esquema premeditado de conjunto y, por tanto, el resultado final se corresponde con una yuxtaposición de edificios y jardines.

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El arquitecto encargado de la obra fue Pedro Machuca, un enamorado del renacimiento de acreditada experiencia. La construcción del palacio comenzó en 1527 y finalizó en 1957. La construcción pasó por varias etapas, falta de fondos, sublevaciones que pararon las obras, etcétera. Los techos llegaron a hundirse por abandono.

Las últimas renovaciones de importancia se realizaron a finales del s.XV a cargo de Catalina de Foix y Juan III de Albret. Y ya por último, el marqués de Almazán introdujo hacia el año 1584, algunos cambios, como la portada de entrada al Palacio Viejo coronada por un blasón que hace referencia a Felipe II.

Torre de los Cuatro Vientos O Torre de las Tres Grandes Finestras.

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Las obras de ampliación que dieron lugar al recinto que hoy conocemos, se realizaron durante el reinado de Carlos III "el Noble", a partir de 1399. La edificación de este Palacio Nuevo se afrontó sin ningún esquema premeditado de conjunto y, por tanto, el resultado final se corresponde con una yuxtaposición de edificios y jardines.

Construida entre 1413 y 1414, se trata en realidad de un mirador-torre de planta cuadrada, abierto en tres de sus lados por amplios ventanales que dan acceso a unas tribunas voladas, formadas por unas elegantes tracerías. Las balaustradas la conforman cuadrilóbulos calados que sirven de base a las cinco arquerías apuntadas, de complejo diseño polilobulado. Tiene adosada un torreón mas elevado de sección cuadrada. Desde sus grandes ventanales, la familia real y los nobles contemplaban los torneos y demás espectáculos que se celebraban en la explanada del jardín exterior.

SEVILLA

La Giralda es la denominación actual de la torre y campanario de la Catedral, constituyendo dentro de ella una entidad autónoma, destacable no solo por su ubicación e historia sino, además por sus variados aspectos formales, funcionales y simbólicos. Su base cuadrada, que arranca a 7,12 m. sobre el nivel del mar, tiene 13,61 m. de lado y llega a la altitud de 104,06 m.

Subir hasta el campanario resulta muy cómodo, ya que no dispone de escaleras, habiéndose construido con una rampa que decrece su inclinación conforme se avanza en altura.

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El lugar donde se levanta la Catedral de Sevilla ha sido tradicional asiento de edificios religiosos. En sus proximidades se encontraba un templo visigodo que a raíz de la dominación árabe seria derribado. La mezquita mayor de Sevilla se construyó en el siglo IX, durante el califato de Adberraman II, y estaba situada en el terreno que hoy ocupa la iglesia del Salvador. El califa Abu Yacub Jusuf emprendió la construcción de una nueva mezquita mucho mas amplia en el lugar que ocupa la actual catedral, en 1172, y de la que se conserva el patio de los Naranjos.

Las obras de ampliación que dieron lugar al recinto que hoy conocemos, se realizaron durante el reinado de Carlos III "el Noble", a partir de 1399. La edificación de este Palacio Nuevo se afrontó sin ningún esquema premeditado de conjunto y, por tanto, el resultado final se corresponde con una yuxtaposición de edificios y jardines.

En la fotografía, la portada de San Cristóbal, también llamada del Príncipe, por donde se accede a la visita turistica del templo. Fue construida a partir de 1887 por el arquitecto Fernández Casanova, quien se ciño en su traza al estilo gótico del resto del templo.

Subiendo a la Giralda, puede apreciarse los detalles constructivos de sus gárgolas e innumerables pináculos, además de gozar de una vista extraordinaria de toda la ciudad.

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Fachada y puerta del lado del evangelio, que accede al patio de los naranjos, donde, en uno de lados, se encuentra la Giralda.

TERUEL y Provincia

¡Ya lo creo que existe Teruel!. Una ciudad cuyo centro se recorre cómodamente andando para ver lo más imprescindible.

Seguramente la entrada a la ciudad se hará por la Escalinata neomudejar, construida en 1920 frente a la estación de ferrocarril y junto a un amplio parque. Decenas de escalones nos separan hasta culminar la colina donde se alza el centro de Teruel. A mitad de recorrido hay una fuente, sin agua en los meses más fríos y el punto más bonito. Pero no es necesario subir escaleras porque hay dos ascensores justo debajo de la escalinata.

 

Vayamos por donde vayamos siempre atravesaremos la plaza del Torico, en el centro del casco antiguo, que homenajea a la fundación de la ciudad con la siguiente leyenda:

Ocurrió en octubre de 1171. El joven rey de Aragón Alfonso II acaudillaba los ejárcitos cristianos ensanchando los dominios de la Corona y continuando la Reconquista. Esperaban los moros con toros bravos para atacar a los cristianos, quienes comenzaron la matanza y disgregación del temible rebaño. Los arqueros y ballesteros derribaban reses sin cesar. El combate fue reñido, pero la victoria estaba conseguida.

 

Huyeron los moros a la desbandada perseguidos sin descanso por los vencedores. Y quiso la fortuna que cuando los primeros tintes de la alborada comenzaron a teñir suavemente el firmamento, las huestes cristianas se vieron sorprendidas ante un espectáculo singular que impresionó a aquellas gentes sencillas. En lo alto de la colina, un esplándido toro, el último superviviente de aquella gran manada. Mugía levantando su cabeza hacia el cielo. Entre sus cuernos brillaba la estrella Actuel. Allí decidieron fundar los nobles caballeros la ciudad llamada Toruel, en honor al toro y a la estrella Actuel, que al cabo de los años derivará en el nombre de Teruel. Este suceso aconteció, según la leyenda, en la actual plaza del Torico.

Teruel es famosa por disponer de gran cantidad de monumentos mudájares. Torres como la de la iglesia de San Pedro y la de San Martín, sin olvidar la de la catedral, actualmente en rehabilitación, y la torre de el Salvador, la más cercana al Óvalo, en lo alto de la escalinata neomudejar, que cuenta con la siguiente leyenda:

 

Abdalá y Omar eran dos arquitectos musulmanes que trabajaban en Teruel a principios del siglo XIV. Los cristianos de la villa querían levantar para las iglesias de San Martín y El Salvador sendas torres adosadas, y les encomendaron a los dos alarifes su construcción. La pericia de los mudájares para la albañilería era conocida y apreciada en todo el reino. Y quiso el destino que una hermosa mora se cruzara en el camino de los maestros. Zoraida era pretendida por los dos, pero a la muchacha le gustaban ambos y no se decidía. Entonces se le ocurrió al padre de la joven intervenir; les propuso que la mano de su hija sería para quien alzara la torre más bella en menor tiempo.

Los tres expresaron su acuerdo, y comenzaron las tareas.

Pasaron los meses. Los dos edificios, casi gemelos, se elevaban cubiertos por lonas, andamios y cañizos. Omar había terminado su obra el primero; llegó el momento de ofrecer orgulloso su maravillosa atalaya a todos los turolenses. Pero el deslumbramiento duró unos segundos. La torre de San Martín estaba levemente torcida. El enfurecido Omar subió las escaleras de tres en tres, trepó a lo más alto y desde allí se precipitó a la calle. Unos días despuás, cuando Zoraida y Abdalá, unidos ya en matrimonio, se deleitaban con las vista en el campanario de El Salvador, dejaron escapar un suspiro de melancolía al contemplar la torre de rival.

 

Catedral de Santa María de Mediavilla. Uno de los más significativos edificios aragoneses de construcción mudájar. Conserva elementos tan importantes de este estilo artístico como la torre, el cimborrio y la techumbre. La única nave central se cubre con un interesante artesonado realizado en la segunda mitad del siglo XIII. Es una armadura de par y nudillo policromada con pintura gótico lineal, considerada un hito del arte mudájar. En 1909 el arquitecto modernista Pablo Monguió Segura construye la portada historicista, cerrada por la reja de Matías Abad y posteriormente se construyó una galería alta alrededor de la nave desde donde se puede contemplar la techumbre con detalle.

 

Los amantes de Teruel. Es sin duda el símbolo de la ciudad y la historia que recordará siempre a Teruel. Dos enamorados, Isabel de Segura y Juan Diego Martinez de Arcilla cuyo relato es de trágico final. Un amor imposible entre una rica doncella y un joven sin dinero. Tras la negativa de los padres de ella a cederla en matrimonio, el prometió que volvería en 5 años llenos de riquezas. El plazo expiró y el padre obligó a contraer matrimonio a la doncella. Tiempo despuás el joven regresó y tras ver que su amada estaba casada, le pidió que la besara dado que se estaba muriendo de amor. La doncella le dio un beso y acto seguido murió.

Junto al mausoleo de los amantes está la iglesia de San Pedro, de gran valor artístico. Es uno de los grandes templos góticos de Teruel. Su construcción se fecha en el siglo XIV, sobre un primitivo templo románico del que se tiene constancia documental en 1196. El interior del templo fue decorado entre 1896 y 1902 en estilo modernista neomudájar por Pablo Monguió Segura y el artista plástico Salvador Gisbert, que erigieron, además, un nuevo claustro.

Albarracín Emplazada en una colina de los Montes Universales, es ciudad medieval que se asienta en el istmo y la península que forma el río Guadalaviar. Está rodeada en sus cuatro quintas partes por un profundo tajo que hace de foso defensivo, complementado por el imponente cinto de murallas que culminan en el castillo del Andador.

 

Cuenta con abundantes monumentos, como la Iglesia de Santa Maria, la Catedral, el Palacio Episcopal, algunas mansiones señoriales, entre las que destaca la de los Monterde, y una peculiar arquitectura popular donde destacan la casa de la Julianeta, la casa de la calle Azagra, la plaza de la Comunidad y la pequeña y evocadora Plaza Mayor.

Pero el encanto de Albarracín está sobre todo en el trazado de sus calles adaptadas a la difícil topografía del terreno, con escalinatas y pasadizos y en el conjunto de su caserío de muros irregulares, de color rojizo, con entramado de madera, en difícil equilibrio, con aleros que se tocan.

Una característica diferenciadora de la ciudad de Albarracín respecto a los pueblos de la Sierra es el empleo abundante de las estructuras con entramado de madera y tabicones de yeso rojizo que confieren el color característico al conjunto. El yeso es material característico en Albarracín, más incluso que la piedra. La arquitectura de madera y yeso es más liviana que la de piedra, lo que reduce el volumen de materiales a utilizar.

 

Cada rincón, cada casa, es objeto de admiración por sus puertas y llamadores (picaportes de hierro imitando un pequeño y fantástico dragón), sus diminutas ventanas con visillos de encaje, sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. El monumento principal de Albarracín es la ciudad misma, con todo su sabor popular y aristocrático, reflejo de su historia y del buen hacer de sus gentes.

La naturaleza ha sido generosa en la Sierra de Albarracín, pudiendo encontrar en ella una gran diversidad de ecosistemas. Cañones, profundos barrancos, cortados, peñas, escarpados roquedales, parameras, valles, suaves praderas, extensos bosques... con una gran riqueza en flora (pinos-albar, laricio, pináster, sabinas, acebos, robles, quejigos...) y fauna (ciervos, corzos, jabalíes, gato montás, ardillas, ..., aves migratorias, rapaces y otras especies de gran valor).

Alcalá de la Selva El trazado urbano de Alcalá de la Selva se asienta sobre una ladera de fuerte pendiente situada en la confluencia entre el valle del rio Alcalá y uno de sus barrancos laterales. Sus ejes son varias calles casi horizontales y paralelas que discurren a sucesivas alturas. El centro de la población lo forman tres plazas comunicadas entre sí y situadas en torno a la iglesia sobre la que, a su vez, se sitúa el castillo dominando la población y todos sus accesos.

El castillo. La fecha de construcción más probable para la fortaleza actual es el siglo XV, y su función principal fue servir como residencia a la familia de los Fernández de Heredia, señores de Mora y de Alcalá. Siglos más tarde, el castillo tuvo cierta importancia militar cuando fue ocupado y rehabilitado por las tropas carlistas hasta que, en 1840, fue conquistado por el general isabelino O’Donnell.

Esta fortificación presenta una planta de forma rectangular acabada en quilla y esta regularidad, nada frecuente en emplazamientos sobre promontorios rocosos, ratifica su caráRter de vivienda nobiliar. Su estructura interna se basa en un patio y una Torre de Homenaje o lugar de residencia. Esta torre, dividida en su base en tres grandes salas, presenta en su parte superior tres vanos que formaron parte de una galería aragonesa similar a la del Castillo de Valderrobres (Teruel), que tambián fue residencia de los Fernández de Heredia.

El nombre de esta localidad proviene de la expresión árabe Al-Qalat, que quiere decir "la fortaleza" y nos informa de su posible origen musulmán. Los cristianos se esforzaron por conquistar esta plaza y, en 1174, el rey aragonás Alfonso II consolidó el dominio cristiano sobre ella. El mismo monarca cedió la población y todo su tármino al Monasterio de Santa María de Sauve Majeure o de la Gran Selva, en la Gascuña francesa, del que deriva el nombre completo de Alcalá. Dos siglos despuás. Los monjes franceses vendieron sus posesiones a los Fernández de Heredia, señores de Mora, quienes acabarían de dar su aspecto definitivo al castillo y a la población.

Cantavieja Cantavieja punto neurálgico del Maestrazgo, tierra de frontera situada sobre un peñón calizo a 1300m de altitud. Su fisionomía de trazado medieval invita a callejear por rincones y asomarse a sus miradores, Al llegar a la Plaza Porticada nos encontramos su solemne Iglesia de la Asunción.

 

Tras cruzar el arco de la Torre de 1612, llegamos hasta la Casa el Bayle, de la que lucen unos balcones de forja muy bien trabajada. Lugar de residencia en su ápoca de Ramón Cabrera, cuya portada de la Familia Osset se conserva y puede verse hoy en la Casa Cuartel.

Iglesuela del Cid En el Maestrazgo. Conserva parte de lo que antaño fue la villa medieval. Paseando por las calles del casco antiguo, declarado Conjunto Histórico Artístico, se encuentran las huellas de un pasado floreciente en forma de edificios y construcciones cargados de historia, siglos y tradición, un autántico museo al aire libre.

El origen de La Iglesuela es remoto, dado que se tiene noticia de que existía mucho antes de la llegada de los cartagineses, siendo conocida como Athea. Luego conoció diversos nombres, tales como Clesihuela, Egosuilla, Alglisuela, Layguysuela y Delaigleisuela; en 1464, tomó su nombre definitivo, Iglesuela. Despuás adoptó el apellido " del Cid", en atención a que fue precisamente Rodrigo Díaz de Vivar quien mandó fortificar el pueblo y levantar su castillo.

 

En el siglo XII, en tiempos de la reconquista, La Iglesuela se encomienda a los templarios, formando parte de la que fue la Baylía de Cantavieja. En 1242 se le concede a la villa la carta puebla, a partir de la cual se consolida el núcleo de población, posiblemente con el asentamiento de los templarios, originándose así el primer recinto amurallado. Con la disolución de la Orden del Temple en el siglo XIV, La Iglesuela pasó a manos de la Orden de San Juan del Hospital. En esa ápoca, como consecuencia de la guerra con Castilla, se fundó el hospital para acoger enfermos, heridos y transeúntes. En ese periodo tambián se construyó la Torre de los Nublos.

Mirabel Una de las primeras referencias históricas a Mirambel es la concesión de una carta de poblamiento, por la Orden del Temple, en 1243, instalando cuarenta pobladores. Esta población estará vinculada a los templarios durante setenta años más, pasando luego a la Orden del Hospital. Sus ambiciosos orígenes quedan reflejados en su amplio recinto amurallado, que protege unas 3 Ha. En un principio la población debió agruparse en el sector suroriental, en el que se sitúan los edificios más representativos de la villa: la Iglesia, el Castillo-Palacio, el Ayuntamiento y el horno.

Núcleo originario de la villa, contiene los principales edificios administrativos y religiosos. El Ayuntamiento o “Casa del Concello” es un edificio renacentista acabado en 1583, de planta cuadrangular y con lonja abierta al exterior. Destaca su magnífico alero de madera, muy volado, con doble mánsula. En 1778 fue reformado para incorporar las cárceles de la villa. Frente al ayuntamiento se encuentra la Iglesia de Santa Margarita, obras barroca que sustituye a otra anterior, que se encontraba en estado de ruina en 1679. Fue incendiada por orden del jefe carlista Josá Miralles en 1838. La esplándida torre se suele considerar como el elemento más valioso de la iglesia.

Portal de las monjas. Las estampas más típicas de la villa se localiza el este sector noroccidental asociadas al convento de Agustinas Ermitañas, construido en 1564, y al Portal de las Monjas, con la Capilla de Santo Tomás y las galerías cerradas con celosías de barro y yeso, formando vistosas composiciones geomátricas, de sabor popular.

La cara exterior de este portal, con su esbelto torreón cilíndrico, constituye una imagen emblemática de la población. En la esquina nororiental hay otro bastión cilíndrico, de indudable interás, vinculado al Portal de Valero.

Mora de Rubielos Pequeña localidad de la comarca de Gúdar - Javalambre que destaca por su excolegiata de Santa Maria y su imponente castillo del siglo XII, reconstruido, en algunos puntos, de forma poco ortodoxa. Se remonta al siglo 1171 cuando fue conquistada por las tropas de Alfonso II "El Casto" tras permanecer más de dos siglos en manos del califato almohade. Se cree que la zona ha estado poblada desde la Prehistoria, se han encontrado dos asentamientos ibáricos en los alrededores de la localidad, Hoya Quemada, situado en la cuenca alta del Río Mijares y la Cueva del Coscojar donde se descubrieron algunas cerámicas y restos de antiguos enterramientos humanos pertenecientes al Neolítico.

 

El castillo de Mora de Rubielos está construido sobre una antigua fortificación musulmana y no fue hasta el año 1198 cuando encontramos la primera referencia al mismo, fecha en la que Pedro I de Aragón se lo cede a Pedro Ladrón para su defensa. La actual construcción se levantó bajo las órdenes de Juan Fernández de Heredia en 1370 que estableció en la localidad la capital de su señorío y su lugar de residencia. A lo largo de su historia el castillo ha cumplido diferentes funciones: residencia palaciega, fortaleza defensiva, prisión del distrito, base de las tropas liberales durante las Guerras Carlistas, monasterio franciscano y cuartel de la Guardia Civil, en 1972 se inició la restauración del mismo.
El Castillo de Mora de Rubielos ocupa una extensión de aproximadamente 4300 m² y está construido en estilo románico y gótico. El exterior todavía conserva las torres y los bastiones que en la antigüedad estaban coronados por almenas, unos amplios muros y taludes de sillería que se construyeron para soportar los impactos de la pólvora. El interior en cambio es de estilo gótico y se distribuye en torno a un gran patio central con pórticos a dos alturas. Desde el patio se pueden visitar todas las estancias como las caballerizas, la Sala de las chimeneas, la habitación privada del señor del castillo, las mazmorras, el archivo, los sótanos o la capilla.

Olocau del Rey Tiene su origen en el siglo IX cuando los árabes construyeron sobre el Puig de Olacau un castillo llamado Olcaf. Aunque hoy en día apenas quedan vestigios de áste, se sabe que fue una importante fortaleza que acogió hechos y personajes de gran trascendencia histórica. Tambián condicionó el rico patrimonio arquitectónico con el que cuenta la población y que fue desarrollándose a lo largo de los siglos. En su casco urbano la Iglesia Parroquial de Santa María del Pópulo (SS. XIII – XIV), alberga la talla románica de la Virgen de la Naranja, (s. XIII) y dispone de una concha sobre el altar al igual que la de Rubielos de Mora.

Rubielos de Mora La Muralla y los Portales del Carmen y San Antonio suele ser la entrada más frecuente a este encantador pueblo amurallado lleno de palacios y casas señoriales, donde cada farola está adornada con un remate que hace mención a los comercios que se encuentran en esa calle.

 

Casa-Palacio de los Condes de la Florida, quizás antigua Casa de los Gargallo, familia de Infanzones provenientes de Linares de Mora. Tambián conocida como Comercio András Bayo, en sus bajos se asentaba una tienda donde se vendía de todo y que estuvo activa hasta hace pocos años.

Callejeando por Rubielos se encuentra un sin fin de casas solariegas y pequeños palacios que pertenecieron a grandes nobles donde destaca el trabajo de la piedra y la forja, sus aleros o sus escudos. Además de los conventos que alberga la villa: el de los Carmelitas Calzados y su impresionante claustro y el de las Madres Agustinas, extramuros.

La oficina de información está enclavada en el interior de un antiguo mercado con soportales que dejan un su lateral un espacio ajardinado con escalera hay el piso superior. En la planta baja se encuentra una habitación enrejada que se utilizaba como prisión a la vista del pueblo que acudía al mercado.

En algunos tejados, las gárgolas tienen una disposición monstruosa llena de originalidad.

 

la Excolegiata de Santa María la Mayor contiene el gran retablo gótico del s. XV dedicado a la Vida de la Virgen